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Los Ateos No Necesitan una “Base”

Posted by admin on September 09, 2017
Ateísmo / No Comments

Es difícil para una persona religiosa, que necesita de una sensación de seguridad permanente, comprender “la base” de un ateo. Un ateo no tiene base, no la necesita de facto. No es necesario para el sentirse seguro todo el tiempo, su impulso emocional no es la conservación de la seguridad, por el contrario, es la curiosidad.

Luego, va el mismo construyendo “su base”, con conocimiento empírico y académico, lógica, razón y pensamiento crítico, para modificar su conducta, adecuada al caso, y llevar su vida, ausente de propósitos trascendentales, de una forma más imanente, es decir, limitandose al mundo natural.

No por esto se deja de lado el espíritu, pero para un ateo este no hay cajas negras, por lo que este no es algo sobre natural, sino una sensibilidad proveniente de las emociones, la moral, valores y sentido común.

Así que en resumen, no es absolutamente necesario basarse en algo, sino de forma natural y orgánica va formando sus fundamentos, basándose en apreciación, lógica y razón.

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Ahora que has decidido ser ateo

Posted by admin on June 15, 2017
Opinión / No Comments

Ahora que has decidido ser ateo, si has vivido en una familia o eres parte de una comunidad religiosa, debes ya saber que esta rechazará tu conversión. Puede ser que hasta la niegue o trate de generar presión para que “vuelvas al rebaño”.

Pueden que lo tomen como un etapa de rebeldía, o puede que lo tomen como una ofensa personal, como una bofetada, como un rechazo de tu parte hacia ellos, al rechazar tus creencias, sus creencias, los rechazas a ellos también.

Esto es completamente normal. No lo tomes personal, no es contigo con quien tienen problemas, tienen una herida emocional que los hace buscar refugio en la religión, tienen miedo en general, a muchas cosas, y tratarán de asustarte a ti también, para que les des la razón, y puedan estar tranquilos.

Creen en el cielo por que tienen miedo de morir, por lo que se aferran a una idea de eternidad. Sienten mucho apego por sus seres queridos y creen que al morir se reencontrarán con ellos. El que tu rechaces estas ideas es algo serio para ellos, es moverles el mundo.

Sienten miedo y no se creen capaces de superlo por ellos mismos, por lo que inventan a un patrono, a quién le confieren poderes ilimiatados, y se refugian en él. Sienten miedo de que los dejes, de que los abandones, recuerda que sienten mucho apego por sus seres queridos, por lo que tu familia puede ser la más afectada, sienten que “ya no los quieres”, que te vas a ir, y para siempre, para toda la eternidad por que si eres ateo no puedes entrar al cielo con ellos.

Es normal. Es miedo, es apego. Es un problema emocional. Buscan la seguridad, el sentido de pertenencia e identidad que les da la congregación. Tienen miedo a estar solos. No es contra ti, piensan que se estan y te estan protegiendo.

Es una reacción emocional. Emocional, por tanto, de nada servirá tratar de hacerles entrar en razón. La herida es emocional, la cura debe ser emocional también. La razón no funciona con las personas que de antemano ya han decido. Debemos tomar esto muy encuenta.

Lo sé. Somos seres más racionales, más escépticos, naturalmente trataremos de explicar nuestras razones, nuestras dudas, nuestros motivos. Nada de eso valdrá. Para las personas religiosas, la fé ciega es virtud. No funcionará.

Esto, y tal vez desde antes, desde que decidiste que dudabas (o si siempre dudaste) de las supociones religiosas y tu familia o comunidad intentó “hacerte comprender” (le llaman comprensión a su aceptación) mediante miedo, culpa y vergüenza (lo hacen por que a ellos les funciona) puede provocarte un resentimiento y hasta una repulsión, animadversión hacia todo lo religioso.

Si los intentos por convencerte de abrazar la religión fueron significativos, por cantidad o gravedad de la acción realizada, puede que llegues a tener tanto resentimiento que sientas deseos de arremeter contra todo lo religioso, de gritarle al mundo la mentira que es la religión.

Es normal. Lo harás como catársis, tienes que sacarlo. Te comprendo, no nos gusta ser manipulados, no nos gusta que subestimen nuestra inteligencia queriendo que creamos lo que consideramos cuentos de hadas. Te comprendo, te entiendo.

No te pediré que no lo hagas, pero te exhorto a que consideres tus razones, tus objetivos y los resultados de tus acciones. No pienses ni por un segundo que tus arrebatos, por más razón que tengan, harán un cambio, por minúsculo que sea. Son catárticos y nada más.

Estan para ayudarte a sanar, a sacar el resentimiento y el coraje. Tu también tienes una herida emocional. Es duro “desconvertirse” al ateísmo. Muchos de nosotros no salimos limpios de esa batalla. Tenemos heridas que no se pueden ver.

Si estoy herido, y la razón no funciona, ¿Que hacer entonces? La herida es emocional, la cura también debe ser emocional. Solo amor puede curar el dolor, solo la calma cura la ira. Preparáte para hacerle frente a tus emociones, a reconocerlas y aceptarlas, irónicamente, prepárate para un viaje espiritual. Se que podrás pensar “¡Pero si de eso mismo me estoy alejando!”.

Irónicamente, la única salida, es entrando. Espiritualidad no es religión, no es fantasía, no es creer en amigos imaginarios. Espiritualidad es una disposición moral, psicológica. Es el estado de tus emociones, el grado de fortaleza de tu voluntad, es la práctica del desarrollo del estado anímico.

Se que quizá todo lo que huela a religioso o a espiritual te de asco en estos momentos. Sin embargo, debo repetir: El espíritu es tu estado anímico, no es un fantasmita que te sale del cuerpo.

Y hemos de aceptar que tenemos emociones, que tenemos sentimientos. El desagrado es un emoción. Y lo religioso nos desagrada, por lo tanto, tenemos emociones. Amamos a nuestros seres queridos, nos encanta leer algo interesante, nos entusiasma nuestra profesión, tenemos vocación. Somos seres emocionales, tanto como somos racionales.

Así que no te preocupes, no te estoy diciendo que regreses a la fé ni a la religión. Pero si que tengas aceptación, no de fé ciega, sino de tus emociones, aceptación y consciencia. ¿Suena muy fumado? Si, suena muy oriental, pero vamos por partes.

¿Que tenemos que aceptar? Que estamos encabronados. Que estamos hartos. Que fue y es difícil vivir en un mundo muy religioso. Que vamos a reaccionar visceralmente debido a esto (aunque los grados varían de persona a persona).

¿De que tenemos que tener consciencia? De nosotros mismos, de nuestros sentimientos, de nuestas emociones, de nuestras necesidades, de nuestras acciones y palabras, para evitar racionalizarlas, justificando nuestro comportamiento y esperar que, solo por que tengamos razón, el mundo cambie. Suena raro, ¿no? ¿Cómo no puedo exigir un cambio si tengo razón? Como vimos, las personas son más emocionales que racionales, así que mucha razón que tengas no importa tanto.

¿Cómo puedo tolerar esto? Pienso por mi mismo, tengo la razón, ¿Pero no importa?
Sé que es difícil de aceptar. Pero es lo mejor. No es que no importe tener razón, es que a las personas que se inclinan más por la religiosidad tienden a infravalorar la razón. No quieren una explicación, no buscan entendimiento, solo satisfacer sus necesidades emocionales. Hemos de estar muy atentos de esto.

Así que realmente, cuando te quieren meter miedo, culpar o avergonzar, es por que ellos mismos tienen miedo, sienten culpa o vergüenza, y creen que si tu las sientes también, llegarás a la misma conclusión que ellos, y entonces se sentirán seguros.

Tu mera existencia, conociendo que no tienes miedo, que no te culpas, que no te avergüenzas de ti mismo, es una amenaza, es espantoso, es como ver a alguién sin cabeza. Si eres ateo, estas tan tranquilo, eres feliz y contento ¿Que hay de todo el trabajo que han hecho? ¿Que hay con todo el sufrimiento que han pasado? ¿Toda la culpa que han cargado? ¿Para qué? Es más fácil aferrarte al camino que ya has seguido que reconocer que lo que haces no tiene sentido, que la liturgía no es fuente de santidad.

Así compréndelos. Lo único que podemos sentir por ellos es compasión. Ni odio ni desprecio ayudarán en nada, ni a ellos ni a tí. De hecho, estarías actuando por impulso, igual que hacen ellos. Y a veces lo haremos y es normal, somos seres emocionales también. Tenemos que desahogarnos también.

La compasión no es lástima, la compasión es voluntad de comprensión. No te pido que comprendas su religiosidad, o sus costumbres o sus acciones o sus creencias. Te pido que comprendas sus emociones. Cuando te dicen “Te vas a ir al infierno” en realidad estan diciendo “Yo temo ir al infierno”. Cuando se vanaglorian de su fé, es su ego hablando, diciendo “Yo soy más que tú”. Cuando ni siquiera intentan entender la teoría evolutiva es su ego también, su orgullo, “Yo soy más que un simple mono, yo no puedo descender del mono, ¡Yo soy hijo de Dios!” (Si, sé que no es que descendamos del mono, pero esta es la creencia popular).

Sé que nos gusta puntualizar, sé que nos gusta corregir (la ortografía, la gramática, la exactitud científica) pero guardemos eso para quienes de verdad lo valoran. “No prediquemos en el desierto”, para robar una página del libro.

¿Debemos dejarlos entonces? ¡Pero son bien intolerantes! La intolerancia solo se combate con tolerancia, no con más intolerancia. Comprendámos su motivos emocionales, dejemos de intentar que entren en razón pues la han abandonado ya. Tengamos compasión, por ellos y por nosotros. Tengamos consciencia de que cada que señalamos crímenes, injusticias o peor aún, encontramos una manera de atribuirle los males del mundo a la religión en realidad lo que estamos diciendo, gritando, es “¡Los religiosos me dañaron! ¡Estoy dañado! ¡Me siento herido!”.

Aceptemos esa realidad. Aceptemos las heridas. El dolor solo quiere que lo sientas. Y perdonemos. Literlamente, ellos no saben lo que hacen. Lo hacen como una reacción a un miedo profundo e inexplorado ¿No nos queremos diferenciar de ellos? Esta es la oportunidad.

No es fácil, y probablemente no lo hagamos, o no inmediatamente. Cuando el resentimiento es mucho, una buena catársis es sana. Pero apuntemos al perdón. El perdón es un regalo. Es un regalo para uno mismo, muchas veces la persona contra la que tienes resentimiento ni siquiera se da por enterada. El perdón es para uno.

Sé que puedes pensar ¿Así de sencillo? ¿Se salen con la suya? Pues no. Aqui es donde hemos de entrar en acción, en una acción pro positiva. Hay dos cosas que debemos procurar hacer:

1. Mantener un pensamiento independiente.
2. Inspirar el desarrollo de pensamiento independiente en los demás.

Esto es todo. Con estos dos simples pasos hacemos más bien a la humanidad que con toda la propaganda anti-religiosa del mundo. Los antis no funcionan. Solo crearás mayor resentimiento de religiosos hacia ateos, y ratificarás la posición de los segundos, misma que ya tenían desde un principio. Un acercamiento más amistoso hacia las personas que puedan estar pasando por lo que tu pasaste es mucho más prolífico y sano.

Si quieres difundir el mensaje, que sea del pensamiento independiente, de la liberación y las ventajas del mismo. Los antis solo sirven para hacer prolongar el odio. Que los grupos sean de apoyo a quienes se encuentrar en una situación difícil, con consejos útiles, el mero conocimiento de la existencia de personas afines es mucha ayuda, cuantimás si se comparten experiencias, se dará una verdadera comunidad.

Nunca en la historia había sido tan sencillo, barato y eficiente la propagación de conocimientos. Así que no lo desaprovechemos, construyamos algo libre, evitemos la búsqueda de la destrucción de una cosa a la que le queremos dar identidad. Son las personas las que dañan a las personas, no las doctrinas, ni los libros. Conviértete en el héroe que necesitabas cuando estabas experimentando el arduo camino de la “desconversión”. Sé ese héroe para alguién más. No hay mejor manera de promover el mensaje de que no se necesita una religión, un dogma, una serie de absolutismos para tener espiritualidad, en el grado que prefieras, para tener una vida sana, pacífica, feliz y plena.

Gracias.

Tu amigo,
L.

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Antí-teos

Posted by admin on May 29, 2017
Pensamientos / No Comments

Abundan las páginas llamadas de “Ateos” en las que simplemente se despotrica contra todo lo que huela a religioso. En realidad, un adjetivo más acertado es “Antí-teos”. He de aclarar que soy ateo, no un creyente, antes de continuar.

Bien, adelante. Ciertamente son “anti-teos” y únicamente les dan más fama a los creyentes, pues los “antis”, al menos en la psique humana, no funcionan. Tal como los creyentes, tienen una herida emocional profunda, se hablan más a sí mismos que a los demás, es decir, lo que hacen lo hacen por su propio ego, para marcar una clara diferencia entre sus filias y fobias en una búsqueda de identidad. Es completamente normal. Ese es su verdadero propósito, no en sí el de lograr un resultado positivo en los demás, mucho menos en el mundo. Como todos, siempre nos ocupamos primero de nosotros mismos.

No somos en realidad tan diferentes a los creyentes, pues tenemos una preconcepción de una realidad, una decisión que está tomada de antemano, y una carencia de voluntad de cambiarla. Todo esto es perfectamente comprensible, lo sé, porque yo también fui así. Todos, al pasar a ser ateos, sentimos esa sensación de coraje, en un grado mayor o menor, pues normalmente, a nosotros las personas racionales no nos gusta que nos vean la cara y que mientan descaradamente al mundo y encima se les premie, hasta se les venere.

No podemos procesar esto, no con facilidad. Desde nuestro punto de vista, un poco más racional, como dije, no somos tan diferentes, muchas de las ideas que se propagan como verdades son absurdas. Muchos hemos sido expuestos a maltrato emocional, aislamiento y privación de la compañía y hasta del amor, por simplemente tener una naturaleza más escéptica. Y esto genera un resentimiento profundo.

Es normal que reaccionemos de esta manera y que busquemos culpables. Principalmente la religión. La religión es la culpable, pensamos muchos. Sin embargo, una vez que nos calmemos y podemos sobrepasar esa etapa tan egoíca, podemos analizar con más claridad y ver dos cosas:

  1. La religión es una cosa. Una cosa tal cual, tal como lo es un mouse de computadora. No tiene voluntad propia. Son las personas las que la utilizan, las que la profesan. Así que molestarse con la religión en general es absurdo.
  2. Hacemos lo que hacemos por impulso, por desquite. Nos burlamos, ridiculizamos a los creyentes porque nos sentimos ofendidos, atacados, que se nos quiere imponer una determinada ideología, una filosofía contraria a la que se nos da naturalmente.

Luego, concluimos que atacamos por nosotros mismos. Que nos hablamos a nosotros mismos. Que lo que realmente estamos diciendo es “¡Odio la religión!”. “Yo”, “odio”, “la religión”. Es por nosotros. Nos lo repetimos muchas veces, pues tenemos miedo. Miedo de caer de nuevo en eso que consideramos trampa. En eso que consideramos “el mal del mundo”.

Es por nosotros, no para tener buenos resultados de liberar a las personas del mundo del yugo que es la religiosidad que “no los deja pensar por sí mismos”. Esa es la triste verdad. Si de verdad quisiéramos ese resultado, tendríamos que aceptar primero nuestras propias heridas emocionales, sanarlas y posteriormente enfocarnos en sanar las de los demás, para que no tengan que buscar refugio en una esperanza construida, literalmente, en castillos sobre el cielo.

Si, por que aunque nos cueste admitirlo, somos personas más emocionales que racionales. Se nos da más la racionalidad que la emotividad. La entendemos mejor, nos gustaría que todos fuéramos más racionales. Pero no es así. Podemos probar con silogismos y con hechos como la mayoría de lo que pregona la religión es mentira y las personas que a priori han decidido ser creyentes seguirán creyendo.

La compra es emocional. La decisión que tomaron previamente es emocional. No podemos convencer con razones. Por más que lo intentemos, la cabeza de quienes intentamos inútilmente convencer se volverá sólido como la piedra, pues rechaza emocionalmente la razón. Se siente atacado, se siente que quieres imponerle tu ideología, a nadie le gusta que le digan “Te equivocas”.

¿Te suena familiar? Es el mismo acto reflejo que tenemos. No somos tan diferentes. Luego, aceptemos que todos nuestros “rants” son solo eso. Son solo berrinches, es catarsis, no es más que otra cosa. No cometamos el mismo error intentando racionalizar nuestros motivos. Estamos encabronados, es normal, es humano.

Jamás he dicho que no tengamos razón. Jamás he manifestado apoyo al creacionismo o algo por el estilo. No, para nada. Como mencioné al principio, yo también soy ateo. Lo que señalo es que la burla y el ridículo son inútiles para obtener buenos resultados de acercar el mundo a ser más racional, más escéptico. Son medios para liberar nuestras frustraciones, nada más. Pero para fines prácticos son fútiles.

¿Qué hacer entonces? ¿Todo está perdido? No, para nada. Propaguemos el pensamiento independiente, primero con el ejemplo, con nuestro ejemplo, seamos escépticos no solo con nuestras fobias, comencemos por nosotros mismos. Luego, hagamos lo posible por inculcar pensamiento independiente en los demás. Si llegamos a tener por nosotros mismos pensamiento independiente e influir en una sola persona más, nuestra labor ha sido importante.

Actuemos como las personas racionales que decimos que somos. Elevemos nuestro intelecto, ayudemos a ser cada día un poco mejores. Controlemos nuestros impulsos, aceptemos nuestros sentimientos, profesemos compasión por los demás. La compasión no es lástima, es voluntad de comprensión. Aceptemos que cuando alguien es muy proclive a la religiosidad es por propia decisión, que ha decidido someter su mente a una idea que para nosotros es absurda, debido a que está haciendo una compra, obtendrá un beneficio emocional, sensación de pertenencia, sensación de seguridad, y nosotros no sabemos que lo ha motivado a tomar esa decisión, y recordemos que también nosotros como personas emocionales tomamos decisiones emocionales.

Es entonces cuando podemos respetar la decisión de alguien más, cuando podemos profesar compasión, cuando podemos de verdad estar en paz. Sin religión. Esa sería la verdadera prueba de nuestro ateísmo.

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