Seguimos en el Hoyo

Posted by admin on July 28, 2017
Opinión / No Comments
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Ayer escuché Imágen en la radio, en lo que pasan los comerciales en Clasic 106.9, sintonizo las nociticas, y me quede escuchando a un señor despotricar contra los intelectuales mexicanos que ingresan a la vida política del país, una queja bastante personal, señalando dos estupideces:

  1. Que no se debe perseguir la corrupción, por que no es delito.
  2. Que los intelectuales se sienten superiores, que sienten que “vienen a ilustrarnos”.

Tonterías. ¡Claro que los intelectuales se sienten superiores! Lo son academicamente, y ellos valoran mucho la academia, así que es natural. Eso no tiene la menor relevancia, que bueno que cada ves más sectores participen activamente en la vida política del páis, no necesitamos alejar a estos actores, lo que que necesitamos es que más sectores participen, los de cuello azul, la clase media, etc.

¿Que se creen mucho? ¿Y eso que? Todos tenemos defectos. No hemos de censurarlos, al contrario, exhortemos a una participación más activa de toda la sociedad.

Respecto al segundo punto, es una estupidez aún más grande. Su argumento es que la corrupción es un mal moral, y que ninguno de nosotros tiene el derecho de juzgar la moralidad de las personas. Vaya idiotez. Obviamente lo que se prentende es juzgar penalmente los delitos que son cohecho, enriquecimiento ilícito, delincuencia organizada, etc. Es mucho más fácil englobar esto bajo “corrupción”, y todos entendemos perfectamente.

Este señor simplemente estaba buscándole chichis a las culebras, muy mala onda.

Otra tontería: En una ferretería una dama fue a comprar un empaque para hacer una reparación en su casa, cuando la señora que atendía en ese momento le informó: “Si lo tenemos, pero, hay que cerrar la llave de paso y cambiar la pieza, y apenas un hombre, ¿Quién te esta ayudando?”

¡Menuda gilipollez dirían los españoles! En pleno 2017 y son las mismas mujeres las que practican la misoginia. La dama es perfectamente capaz de hacer las reparaciones que quiera. Me molesta mucho más cuando las mujeres se menosprecian a si mismas, es aún peor.

Seguimos en el hoyo, no hay duda, pero cada vez hay más personas, sobre todo jóvenes que tienen muchos menos complejos y una visión más amplia de la vida. Tenemos esperanza.

 

 

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¿Por que nos Entusiasmamos con el Destino?

Posted by admin on July 25, 2017
Motivación / No Comments
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Soy más partidario del libre albedrío, pero me causa gran curiosidad la obsesión que tenemos con “El Destino”.

Nos gusta pensar que estamos destinados a una persona, que es “la indicada”, o una situación, meta o causa, predeterminada por alguna deidad o “El Universo” mismo.

Esto es causado por la necesidad de seguridad que tenemos, que el mundo sea tan injusto, cruel y desinteresado en nosotros nos asusta, y tendemos a aferrarnos a una idea, a mantener la esperanza, a creer en el destino.

El destino, por supuesto, no existe como tal, nos encontramos viajando siempre hacia el futuro, un instante a la vez. No hay destino. Tu formas tu propio destino con tus acciones recurrentes, día a día, nos convertimos en arquitectos de nuestro propio destino.

Sin embargo, nos gusta pensar que las cosas “nos las mandan”, un dios, el universo, esa caja negra llamada “destino”, nos gusta pensar “esto tenía que pasar así”, “estabamos destinados a encontrarnos”, cuando en realidad, la suma de todas nuestras acciones nos ha llevado al lugar en que nos encontramos.

Pero esa idea le da un misticismo muy atrayente, embriagador, cursi. Personalmente detesto las cajas negras, por tanto no tiendo a crear estas ideas, es como una “inmunidad natural”. No me mal entiendas, no soy un amargado, soy un romántico empedernido, pero de un romanticismo en toda la extensión de la palabra, épico, donde uno forma su destino a base de esfuerzo, dedicación y voluntad. ¿Hay algo más romántico?

De lo que podemos estar seguros, es de que solo la lluvia cae del cielo, depende completamente de nosotros alcanzar nuestros propósitos. No hay destino. Lo construimos cada día.

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¿Por que los que no ven Game Of Thrones sienten que se merecen una medalla?

Posted by admin on July 22, 2017
Opinión / No Comments
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Es auto afirmación. Sienten que son especiales por que son diferentes, GOT es muy mainstream. Es un acto de poca madurez, pues su valor aún depende de una comparación con el exterior.

Es muy fácil “revirar” GOT si te pones muy incrédulo y te haces el duro.

“¿Para que leer los libros si no veo la serie? ¿No es un refrito del Señor de los Anillos?”

Aqui sabemos que la lectura no es lo tuyo. La ficción mucho menos. Toma la sección de deportes, entretente un poco.

“¿Hubo una boda dices? ¿Mucha gente murió? ‘Fascinante'”.

Claro, pues vemos masacres en bodas de la alta todo el tiempo. Bobo de mí. Ante la ausencia de curiosidad, poco tenemos que hacer.

“La Biblia también tiene incesto, sabes”.

Y XHamster y PornHub. Y son gratis.

“¿Dragones? No gracias. Son para niños”.

Vale, así que temas adultos como incesto no, y bestias aladas que escupen fuego y comen niños son infantiles. Ya.

“No tiene ni el décimo lugar a nivel mundial. NCIS tiene cien millones de espectadores en el mundo”.

Claro, la internet se colapsa cada que sale un capítulo de NCIS.

“Quejas interminables sobre spoilers. ¡Pues sal de internet!”

Claro, ni que fuera necesaria para trabajar, comprar, ver películas, aprender…

“Twitter se vuelve insufrible”

¡Pues sal de internet! ¿Ah verdad?

“¡Ay si, no puedo creer que le hicieron eso a tal personaje!”

El propósito del arte es evocar un sentimiento y… Oh, lo siento, olvide que no captas arte,

“Ya lo ví y es basura. Actuaciones sin vida, sin humor. No tiene trama.”

¿El epítome de la narratología no tiene trama? Aquí, toma un diccionario. De nada.

 

Referencia. http://metro.co.uk/2016/05/09/9-things-only-people-who-hate-game-of-thrones-will-understand-5822951/

 

 

 

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¿Te Revienta que Todos Sean unos Jarritos de Tonalá?

Posted by admin on July 18, 2017
Opinión / No Comments
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Lo que te funciona a ti no tiene por que funcionarle a los demás. ¿De verdad te preocupas por que el beneficio de los demás o solo es tu ego enorme que pretende diferenciarse de los demás? La verdad debe ser presentada de forma que sea aceptada, caso contrario es inutil.

Tu comentario será rechazado, no le servirá a nadie y tu te quedarás con ese mal sabor de boca de ingratitud de la gente. Busca tu nicho, y deja a los demás hacer lo que quieran o puedan con lo que tienen. Déjalos equivocarse, y cuando alguién te pregunte, directamente, di tu opinión franca, al fin y al cabo, te estan preguntando, si no les gusta pues ni modo, a otra cosa.

Ya habrá alguién a quién le sirva tu consejo, y si no, pues al menos tendrás la consciencia tranquila. O mejor aún, prepara un post en un blog público o en el tuyo o aqui mismo, informativo, simple y concreto sobre las diferencias, para que la genta decida.

Debe ser de mutu propio, la enseñanza comienza cuando se tiene voluntad de aprender, no voluntad de enseñar. Si quieres difundir un mensaje y que de resultados positvos, has de ser atractivo. Pero si solo quieres regañar a la gente y no te importa los resultados, si solo te quieres quejar o echar un “rant”, pues adelante, también es muy catártico. Pero nada más.

Saludos,

L.

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Minimalismo Emocional

Posted by admin on July 10, 2017
Motivación, Pensamientos / No Comments

“El minimalismo no se trata solo de tener menos cosas, aunque ese enfoque general se le da, sino de también de tener menos preocupaciones, menos problemas, pocos objetivos en la vida, pero relevantes, significativos.”

El minimalismo, quitar sobrantes, quedarte con lo escencial, se esta contraponiendo al consumismo, en el que se valora la acumulación de poseciones. Pero para personas que ya de tenemos pocas cosas, ¿que beneficio nos dejaría? ¿Por qué nos interesaríamos en ello?

Cada que ves algo sobre minimalismo y como la gente que tenía tres autos se queda con uno, las que tenían dos casas se quedan con una y dices “¡Si yo no puedo comprar siquiera uno!” “¡No es que sea minimalista, es que estoy quebrado!”.

Tienes la razón. Se enfoca mucho en lo material. Sin embargo, la aplicación no es exclusiva del mundo material, aplica también al mental, emocional, espiritual. Existe un exceso de oferta hoy en día, nuestros sentidos estan siendo bombardeados día y noche y la vida se ha complicado.

Aún teniendo pocas cosas, tenemos demasiado en nuestra vida. Demasiados problemas, demasiadas preocupaciones, queremos abarcar demasiado, y el que mucho abarca, poco aprieta, como sabiamente dice el refrán.

Pensamos demasiado, “many mind”, tenemos demasiadas cosas en la mente, el trabajo, la tele, novi@, los deportes, la situación económica, salud, el que dirán, conflictos con compaleros o vecinos, etc.

Queremos más dinero, éxito, amor, salud, reconocimiento, fama, placer, etc. Aquí es donde entra el minimalismo, reduciendo la cantidad de cosas que queremos al mínimo, dejando solamente lo más importante, para podernos concentrar.

Caso contrario, nos extenderemos y nunca terminaremos, propiciando un sentimiento frustración, de enojo y rencor hacia la vida, los demás, la sociedad. El minimalismo, su aplicación, es tomar responsabilidad y profesar humildad. Humildad de reconocer que no puedes con todo lo que quisieras y responsabilidad de encargarte de lo que es más importante para tí.

Depende de ti, de que es lo que en verdad es importante, puede ser la salud, el bienestar, el amor. Como lo puede ser el placer, el dinero o el éxito. Solo tu lo sabes. Sin embargo, es una mejor idea tener un solo objetivo a la vez, dejemonos de cargar con todo el mundo sobre nuestros hombros, cada quien podemos con una sola cosa a la vez, aunque las demás tengamos que dejarlas de lado.

Este es el autentico minimalismo. Y aplicarlo no es sencillo. Las cargas emocionales las tienes que sacar, como vaciar la habitación, tenemos que ordenas nuestras cosas, empacarlas y sacarlas, así también nuestros deseos y cargas del corazón, requieren un esfuerzo para ordenarlas, clasificarlas, decidir que es lo escencial y dejar de lado lo demás. Esto no es nada sencillo, y muchas veces tenemos un fuerte apego por cosas que hemos mantenido por mucho tiempo.

Es simple pero no fácil, es díficil, sin ser complicado. Es duro, requiere de fuerza de voluntad y muchos no estamos preparados para dejar ir. Así que es poco a poco, a menos que estes en el momento correcto de tu vida, probablemente no puedas deshacerte de todo y quedarte con lo minimo, tendremos que hacerlo poco a poco, ir sacando todo lo que tengamos dentro que nos estorba. Será una experiencia catártica, bastante liberadora.

Y en ese minimalismo es en el que hemos de pensar, la vida puede ser tan simple como estes dispuesto que sea.

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Diez

Posted by admin on June 19, 2017
Pensamientos / No Comments

No les voy a mentir. No fué el día más feliz de mi vida. Dió mucho miedo. El día que empezó todo esto fué el día que más miedo tuve en toda mi vida. Me la pasé nervioso, temeroso de que algo saliera mal. Afortunadamente no fué así y pude respirar tranquilo… unos minutos, por que a partir de ese día no habría mucha tranquilidad que digamos.

No les voy a decir que un hijo es una bendición, por que no lo es, es una responsabilidad y una muy grande. Es la responsabilidad más grande que se puede tener, no hay nada más preciado que la vida, y tener una vida, además de la tuya, una vida inocente en tus manos es imponente, sobrecogedor.

Es una labor de veinticuatro horas, uno no deja de ser padre, jamás. Ahi es cuando entiendes a tus viejos, las razones que tenían para hacer lo que hicieron. Uno hace lo mejor que puede, con los medios que tiene a su alcance.

Esto de ser padre no es para mí. Siempre lo he pensado. Jamás he sido irresponsable, no me mal entiendan, pero he sufrido todo este tiempo, es agotador, en cuerpo y alma. No es sencillo, no es fácil, no es simple. Es lo más duro por lo que he tenido que pasar, lo más difícil que he tenido que hacer. Es abasallador. Inimaginable. Se me acaban los adjetivos superlativos. No es algo que sea fácil de describir.

Podría contarles mil historias sobre lo duro que es, lo difícil que se pone, como uno nunca esta suficientemente preparado para esto, no acabaría. Uno da por sentado a sus padres. Los padres son héroes, son todo poderosos, los ve como si no pudieran fallar, como si nó debieran hacerlo. Pero lo hacen, son humanos, somos humanos, somos frágiles.

Amo a mi hija, claro, es mi hija, es una extensión de mi, nací de nuevo con ella. Se parece a mi tanto físicamente como en sus modos, su comportamiento, su mentalidad. Pero como dije, he de ser honesto. Tengamos un poco más de honestidad. He puesto toda mi dedicación y esfuerzo en educarla, por que la educación se da en la casa, en la escuela recibimos instrucción, pero la educación se mama.

Y educar a un niño es una ardua labor, díficil de sobrellevar, dura de aguantar, permanente. Los niños todo aprenden por imitación. Sus roles a seguir son los padres. Uno tiene que cambiar, tiene que mejorar, tiene que ser un buen ejemplo si piensa exigir buen comportamiento de sus hijos. Cualquier otra cosa es hipocresía “Haz lo que digo y no lo que hago” es el comportamiento más hipócrita que existe. Es la cuna de la doble moral que tiene al mundo – al mundo del hombre – enfermo. Es el cáncer del mundo.

Por eso es duro ser padre. Nada te prepara para eso. Es duro mantener un equilibrio, lo más fácil es ser egoísta y anteponer tus necesidades a las de tu hijo, o ser un martir y anteponer las necesidades de tu hijo a las tuyas. Ninguna es buena, lo que necesita un niño es amor. Los padres deben quererse a si mismos, para que el niño, por imitación aprenda amor propio. Los padres deben quererse entre ellos, para que los niños, por imitación, aprendan a amar a los demás. Los padres deben querer al niño, para que este valore el amor, reciba amor y tenga confianza en si mismo, en sus padres y este satisfecho, contento.

Es bien fácil fallar. Es bien fácil castigar al niño privandolo de amor para conseguir un buen comportamiento. Es bien fácil llenarlo de culpa y de vergüenza para modificar su conducta. Es bien fácil caer. Estos niños crecen con un gran hueco en sus corazones, les falta amor, no saben obtenerlo y no saben darlo. Van a batallar toda su vida. Son “el niño sin amor”.

También es bien fácil malcriarlos. Darles todo lo que quieres para que no molesten. Es bien fácil malcriar a un niño. Tratarlos como bebes toda su infancia, toda su adolescencia, ser paternalista. Estos niños crecen sintiendose con derecho divino de que todo les será dado. Cuando se enfrente a la realidad, cuando vean que papi y mami les mientieron y no pueden serguiles consiguiendo las cosas ¿Que creen que les va a pasar?

Es duro hacerlo bien. Es muy duro hacerlo bien permanentemente. Mantener el equilibrio es difícil. Los buenos padres escasean, lamentablemente, se que suena duro, se que todos podemos jurar que amamos a nuestros hijos, pero no se trata de que no los quieran, un mal padre no es siempre el que no quiere a sus hijos. Ser buen padre es duro, difícil, complicado, ignoramos mucho sobre cómo serlo. Es cuestión de educación, de preparación, de consciencia.

No me ensalso ni me vanaglorio de serlo. Probablemente no debí ser padre, como muchos en este país, en el mundo. Pero soy consciente, le pongo dedicación a prepararme, a educarme para poder ser un buen ejemplo. Es una labor constante de alerta permanente. Hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos a la mano.

Tengo diez años de experiencia. Han pasado volando. Apenas ayer cargaba a mi hija en un solo brazo. Hoy, ya casi esta de mi tamaño. Parpadeas y se te van los años como minutos. Apenas ayer mi padre jugaba conmigo, me enseñaba matemáticas, me leía. Hoy juego con mi hija, le enseño, le leo, bailo con ella, le aviento burbujas. Mañana mi hija lo hará con mi nieto. La vida es efímera, pero es esa cualidad la que la hace tan bella. El tiempo vuela rápido hija, mi orgullo, mi corazón.

L.

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Ahora que has decidido ser ateo

Posted by admin on June 15, 2017
Opinión / No Comments
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Ahora que has decidido ser ateo, si has vivido en una familia o eres parte de una comunidad religiosa, debes ya saber que esta rechazará tu conversión. Puede ser que hasta la niegue o trate de generar presión para que “vuelvas al rebaño”.

Pueden que lo tomen como un etapa de rebeldía, o puede que lo tomen como una ofensa personal, como una bofetada, como un rechazo de tu parte hacia ellos, al rechazar tus creencias, sus creencias, los rechazas a ellos también.

Esto es completamente normal. No lo tomes personal, no es contigo con quien tienen problemas, tienen una herida emocional que los hace buscar refugio en la religión, tienen miedo en general, a muchas cosas, y tratarán de asustarte a ti también, para que les des la razón, y puedan estar tranquilos.

Creen en el cielo por que tienen miedo de morir, por lo que se aferran a una idea de eternidad. Sienten mucho apego por sus seres queridos y creen que al morir se reencontrarán con ellos. El que tu rechaces estas ideas es algo serio para ellos, es moverles el mundo.

Sienten miedo y no se creen capaces de superlo por ellos mismos, por lo que inventan a un patrono, a quién le confieren poderes ilimiatados, y se refugian en él. Sienten miedo de que los dejes, de que los abandones, recuerda que sienten mucho apego por sus seres queridos, por lo que tu familia puede ser la más afectada, sienten que “ya no los quieres”, que te vas a ir, y para siempre, para toda la eternidad por que si eres ateo no puedes entrar al cielo con ellos.

Es normal. Es miedo, es apego. Es un problema emocional. Buscan la seguridad, el sentido de pertenencia e identidad que les da la congregación. Tienen miedo a estar solos. No es contra ti, piensan que se estan y te estan protegiendo.

Es una reacción emocional. Emocional, por tanto, de nada servirá tratar de hacerles entrar en razón. La herida es emocional, la cura debe ser emocional también. La razón no funciona con las personas que de antemano ya han decido. Debemos tomar esto muy encuenta.

Lo sé. Somos seres más racionales, más escépticos, naturalmente trataremos de explicar nuestras razones, nuestras dudas, nuestros motivos. Nada de eso valdrá. Para las personas religiosas, la fé ciega es virtud. No funcionará.

Esto, y tal vez desde antes, desde que decidiste que dudabas (o si siempre dudaste) de las supociones religiosas y tu familia o comunidad intentó “hacerte comprender” (le llaman comprensión a su aceptación) mediante miedo, culpa y vergüenza (lo hacen por que a ellos les funciona) puede provocarte un resentimiento y hasta una repulsión, animadversión hacia todo lo religioso.

Si los intentos por convencerte de abrazar la religión fueron significativos, por cantidad o gravedad de la acción realizada, puede que llegues a tener tanto resentimiento que sientas deseos de arremeter contra todo lo religioso, de gritarle al mundo la mentira que es la religión.

Es normal. Lo harás como catársis, tienes que sacarlo. Te comprendo, no nos gusta ser manipulados, no nos gusta que subestimen nuestra inteligencia queriendo que creamos lo que consideramos cuentos de hadas. Te comprendo, te entiendo.

No te pediré que no lo hagas, pero te exhorto a que consideres tus razones, tus objetivos y los resultados de tus acciones. No pienses ni por un segundo que tus arrebatos, por más razón que tengan, harán un cambio, por minúsculo que sea. Son catárticos y nada más.

Estan para ayudarte a sanar, a sacar el resentimiento y el coraje. Tu también tienes una herida emocional. Es duro “desconvertirse” al ateísmo. Muchos de nosotros no salimos limpios de esa batalla. Tenemos heridas que no se pueden ver.

Si estoy herido, y la razón no funciona, ¿Que hacer entonces? La herida es emocional, la cura también debe ser emocional. Solo amor puede curar el dolor, solo la calma cura la ira. Preparáte para hacerle frente a tus emociones, a reconocerlas y aceptarlas, irónicamente, prepárate para un viaje espiritual. Se que podrás pensar “¡Pero si de eso mismo me estoy alejando!”.

Irónicamente, la única salida, es entrando. Espiritualidad no es religión, no es fantasía, no es creer en amigos imaginarios. Espiritualidad es una disposición moral, psicológica. Es el estado de tus emociones, el grado de fortaleza de tu voluntad, es la práctica del desarrollo del estado anímico.

Se que quizá todo lo que huela a religioso o a espiritual te de asco en estos momentos. Sin embargo, debo repetir: El espíritu es tu estado anímico, no es un fantasmita que te sale del cuerpo.

Y hemos de aceptar que tenemos emociones, que tenemos sentimientos. El desagrado es un emoción. Y lo religioso nos desagrada, por lo tanto, tenemos emociones. Amamos a nuestros seres queridos, nos encanta leer algo interesante, nos entusiasma nuestra profesión, tenemos vocación. Somos seres emocionales, tanto como somos racionales.

Así que no te preocupes, no te estoy diciendo que regreses a la fé ni a la religión. Pero si que tengas aceptación, no de fé ciega, sino de tus emociones, aceptación y consciencia. ¿Suena muy fumado? Si, suena muy oriental, pero vamos por partes.

¿Que tenemos que aceptar? Que estamos encabronados. Que estamos hartos. Que fue y es difícil vivir en un mundo muy religioso. Que vamos a reaccionar visceralmente debido a esto (aunque los grados varían de persona a persona).

¿De que tenemos que tener consciencia? De nosotros mismos, de nuestros sentimientos, de nuestas emociones, de nuestras necesidades, de nuestras acciones y palabras, para evitar racionalizarlas, justificando nuestro comportamiento y esperar que, solo por que tengamos razón, el mundo cambie. Suena raro, ¿no? ¿Cómo no puedo exigir un cambio si tengo razón? Como vimos, las personas son más emocionales que racionales, así que mucha razón que tengas no importa tanto.

¿Cómo puedo tolerar esto? Pienso por mi mismo, tengo la razón, ¿Pero no importa?
Sé que es difícil de aceptar. Pero es lo mejor. No es que no importe tener razón, es que a las personas que se inclinan más por la religiosidad tienden a infravalorar la razón. No quieren una explicación, no buscan entendimiento, solo satisfacer sus necesidades emocionales. Hemos de estar muy atentos de esto.

Así que realmente, cuando te quieren meter miedo, culpar o avergonzar, es por que ellos mismos tienen miedo, sienten culpa o vergüenza, y creen que si tu las sientes también, llegarás a la misma conclusión que ellos, y entonces se sentirán seguros.

Tu mera existencia, conociendo que no tienes miedo, que no te culpas, que no te avergüenzas de ti mismo, es una amenaza, es espantoso, es como ver a alguién sin cabeza. Si eres ateo, estas tan tranquilo, eres feliz y contento ¿Que hay de todo el trabajo que han hecho? ¿Que hay con todo el sufrimiento que han pasado? ¿Toda la culpa que han cargado? ¿Para qué? Es más fácil aferrarte al camino que ya has seguido que reconocer que lo que haces no tiene sentido, que la liturgía no es fuente de santidad.

Así compréndelos. Lo único que podemos sentir por ellos es compasión. Ni odio ni desprecio ayudarán en nada, ni a ellos ni a tí. De hecho, estarías actuando por impulso, igual que hacen ellos. Y a veces lo haremos y es normal, somos seres emocionales también. Tenemos que desahogarnos también.

La compasión no es lástima, la compasión es voluntad de comprensión. No te pido que comprendas su religiosidad, o sus costumbres o sus acciones o sus creencias. Te pido que comprendas sus emociones. Cuando te dicen “Te vas a ir al infierno” en realidad estan diciendo “Yo temo ir al infierno”. Cuando se vanaglorian de su fé, es su ego hablando, diciendo “Yo soy más que tú”. Cuando ni siquiera intentan entender la teoría evolutiva es su ego también, su orgullo, “Yo soy más que un simple mono, yo no puedo descender del mono, ¡Yo soy hijo de Dios!” (Si, sé que no es que descendamos del mono, pero esta es la creencia popular).

Sé que nos gusta puntualizar, sé que nos gusta corregir (la ortografía, la gramática, la exactitud científica) pero guardemos eso para quienes de verdad lo valoran. “No prediquemos en el desierto”, para robar una página del libro.

¿Debemos dejarlos entonces? ¡Pero son bien intolerantes! La intolerancia solo se combate con tolerancia, no con más intolerancia. Comprendámos su motivos emocionales, dejemos de intentar que entren en razón pues la han abandonado ya. Tengamos compasión, por ellos y por nosotros. Tengamos consciencia de que cada que señalamos crímenes, injusticias o peor aún, encontramos una manera de atribuirle los males del mundo a la religión en realidad lo que estamos diciendo, gritando, es “¡Los religiosos me dañaron! ¡Estoy dañado! ¡Me siento herido!”.

Aceptemos esa realidad. Aceptemos las heridas. El dolor solo quiere que lo sientas. Y perdonemos. Literlamente, ellos no saben lo que hacen. Lo hacen como una reacción a un miedo profundo e inexplorado ¿No nos queremos diferenciar de ellos? Esta es la oportunidad.

No es fácil, y probablemente no lo hagamos, o no inmediatamente. Cuando el resentimiento es mucho, una buena catársis es sana. Pero apuntemos al perdón. El perdón es un regalo. Es un regalo para uno mismo, muchas veces la persona contra la que tienes resentimiento ni siquiera se da por enterada. El perdón es para uno.

Sé que puedes pensar ¿Así de sencillo? ¿Se salen con la suya? Pues no. Aqui es donde hemos de entrar en acción, en una acción pro positiva. Hay dos cosas que debemos procurar hacer:

1. Mantener un pensamiento independiente.
2. Inspirar el desarrollo de pensamiento independiente en los demás.

Esto es todo. Con estos dos simples pasos hacemos más bien a la humanidad que con toda la propaganda anti-religiosa del mundo. Los antis no funcionan. Solo crearás mayor resentimiento de religiosos hacia ateos, y ratificarás la posición de los segundos, misma que ya tenían desde un principio. Un acercamiento más amistoso hacia las personas que puedan estar pasando por lo que tu pasaste es mucho más prolífico y sano.

Si quieres difundir el mensaje, que sea del pensamiento independiente, de la liberación y las ventajas del mismo. Los antis solo sirven para hacer prolongar el odio. Que los grupos sean de apoyo a quienes se encuentrar en una situación difícil, con consejos útiles, el mero conocimiento de la existencia de personas afines es mucha ayuda, cuantimás si se comparten experiencias, se dará una verdadera comunidad.

Nunca en la historia había sido tan sencillo, barato y eficiente la propagación de conocimientos. Así que no lo desaprovechemos, construyamos algo libre, evitemos la búsqueda de la destrucción de una cosa a la que le queremos dar identidad. Son las personas las que dañan a las personas, no las doctrinas, ni los libros. Conviértete en el héroe que necesitabas cuando estabas experimentando el arduo camino de la “desconversión”. Sé ese héroe para alguién más. No hay mejor manera de promover el mensaje de que no se necesita una religión, un dogma, una serie de absolutismos para tener espiritualidad, en el grado que prefieras, para tener una vida sana, pacífica, feliz y plena.

Gracias.

Tu amigo,
L.

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El Murciélago y Yo

Posted by admin on June 10, 2017
Pensamientos / No Comments

Lo conocí con la serie de los sesentas de Adam West, un murciélago A-Go-Go. Un héroe onomatopéyico, con los clásicos bailes y el ¡Bam! ¡Zas! ¡Pum!. Tenía como cinco años y en ese entonces era la onda.

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Luego llego la película de Tim Burton, con Micheal Keaton en el estelar. Yo conocí a Michael Keaton como Batman, luego me enteré que antes era comediante. El cambio fué drástico “¿Ese es Batman?” “¿Dónde está el ¡Pum! ¡Bam! ¡Zas!?” “¿Dónde están los bailes?”. Y todo cambio. Este no era un tipo bonachón bailarín. Este tipo era duro, implacable, oscuro, profundo. Batman cambio en mi mente para siempre.

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Luego vino la serie animada, donde lo conocí de verdad, es la que más le hace justicia, el verdadero Batman, el detective. Dedicado a atrapar criminales usando su inteligencia, astucia, el miedo, la sorpresa, las trampas, los patrones, la psicología, y los catorrazos, por supuesto. Allí fue donde dije “Quiero ser cabrón como Batman”. Que tipo más chingón, y aún no había visto lo mejor.

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Sin embargo, era una caricatura para niños, una excelente caricatura, pero para un público menor. El caballero de la noche es el cómic icónico que conocí después (no cuento las subsecuentes películas, Forever y Robín, que son verdaderos fiascos, se hubieran traído mejor a Adam West) y entonces sí que ya no hubo vuelta atrás, dije este comic es una chingonada, que bárbaros.

Durante años tuve en mi mente la idea del murciélago, y del hombre. Un héroe humano, un anti-héroe, la encarnación de la dedicación, del empeño, de la mejora continua, del ser implacable.

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Hasta que llegamos al Batman de Nolan, el peor Batman. Antes de que salgan defendiendo “The Dark Knight” dejenme decirles, el Guasón de Nolan es el mejor Guasón de todos los tiempos, mejor que Jack Nicholson y vencer a Jack actuando esta cabrón, sin embargo, Ledger la rifa. El villano hace al heroé, y en las otras dos entregas se tomaron demasiadas libertades literarias con Ra’s Al Ghul y sobre todo con Bane. Debería ser la mejor película de Batman de todos los tiempos, “Knight Fall”, y resultó un fiasco total, un Robin a chaleco, un Alfred traidor y llorón, en Knight Fall, Alfred si deja a Batman, pero por unas razones muuuy diferentes, es más, no deja a Batman, Batman deja de ser Batman y Alfred se va, y es Alfred el que lo ayuda a volver de su propia oscuridad, de su propia debilidad. Alfred es la onda. Y en la película pues parece más una abuelita preocupada, no se le hace justicia para nada.

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El Batman de Snyder no tengo mucho para juzgar, es la película la que es boba y aburrida. No espero mucho de Liga de la Justicia, pero la veré solo porque sale Khal Drogo. En fin, adiós señor West. Gracias por presentarme a mi héroe de la infancia, que digo de la infancia, de la vida. Hasta siempre murciélago.

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Antí-teos

Posted by admin on May 29, 2017
Pensamientos / No Comments

Abundan las páginas llamadas de “Ateos” en las que simplemente se despotrica contra todo lo que huela a religioso. En realidad, un adjetivo más acertado es “Antí-teos”. He de aclarar que soy ateo, no un creyente, antes de continuar.

Bien, adelante. Ciertamente son “anti-teos” y únicamente les dan más fama a los creyentes, pues los “antis”, al menos en la psique humana, no funcionan. Tal como los creyentes, tienen una herida emocional profunda, se hablan más a sí mismos que a los demás, es decir, lo que hacen lo hacen por su propio ego, para marcar una clara diferencia entre sus filias y fobias en una búsqueda de identidad. Es completamente normal. Ese es su verdadero propósito, no en sí el de lograr un resultado positivo en los demás, mucho menos en el mundo. Como todos, siempre nos ocupamos primero de nosotros mismos.

No somos en realidad tan diferentes a los creyentes, pues tenemos una preconcepción de una realidad, una decisión que está tomada de antemano, y una carencia de voluntad de cambiarla. Todo esto es perfectamente comprensible, lo sé, porque yo también fui así. Todos, al pasar a ser ateos, sentimos esa sensación de coraje, en un grado mayor o menor, pues normalmente, a nosotros las personas racionales no nos gusta que nos vean la cara y que mientan descaradamente al mundo y encima se les premie, hasta se les venere.

No podemos procesar esto, no con facilidad. Desde nuestro punto de vista, un poco más racional, como dije, no somos tan diferentes, muchas de las ideas que se propagan como verdades son absurdas. Muchos hemos sido expuestos a maltrato emocional, aislamiento y privación de la compañía y hasta del amor, por simplemente tener una naturaleza más escéptica. Y esto genera un resentimiento profundo.

Es normal que reaccionemos de esta manera y que busquemos culpables. Principalmente la religión. La religión es la culpable, pensamos muchos. Sin embargo, una vez que nos calmemos y podemos sobrepasar esa etapa tan egoíca, podemos analizar con más claridad y ver dos cosas:

  1. La religión es una cosa. Una cosa tal cual, tal como lo es un mouse de computadora. No tiene voluntad propia. Son las personas las que la utilizan, las que la profesan. Así que molestarse con la religión en general es absurdo.
  2. Hacemos lo que hacemos por impulso, por desquite. Nos burlamos, ridiculizamos a los creyentes porque nos sentimos ofendidos, atacados, que se nos quiere imponer una determinada ideología, una filosofía contraria a la que se nos da naturalmente.

Luego, concluimos que atacamos por nosotros mismos. Que nos hablamos a nosotros mismos. Que lo que realmente estamos diciendo es “¡Odio la religión!”. “Yo”, “odio”, “la religión”. Es por nosotros. Nos lo repetimos muchas veces, pues tenemos miedo. Miedo de caer de nuevo en eso que consideramos trampa. En eso que consideramos “el mal del mundo”.

Es por nosotros, no para tener buenos resultados de liberar a las personas del mundo del yugo que es la religiosidad que “no los deja pensar por sí mismos”. Esa es la triste verdad. Si de verdad quisiéramos ese resultado, tendríamos que aceptar primero nuestras propias heridas emocionales, sanarlas y posteriormente enfocarnos en sanar las de los demás, para que no tengan que buscar refugio en una esperanza construida, literalmente, en castillos sobre el cielo.

Si, por que aunque nos cueste admitirlo, somos personas más emocionales que racionales. Se nos da más la racionalidad que la emotividad. La entendemos mejor, nos gustaría que todos fuéramos más racionales. Pero no es así. Podemos probar con silogismos y con hechos como la mayoría de lo que pregona la religión es mentira y las personas que a priori han decidido ser creyentes seguirán creyendo.

La compra es emocional. La decisión que tomaron previamente es emocional. No podemos convencer con razones. Por más que lo intentemos, la cabeza de quienes intentamos inútilmente convencer se volverá sólido como la piedra, pues rechaza emocionalmente la razón. Se siente atacado, se siente que quieres imponerle tu ideología, a nadie le gusta que le digan “Te equivocas”.

¿Te suena familiar? Es el mismo acto reflejo que tenemos. No somos tan diferentes. Luego, aceptemos que todos nuestros “rants” son solo eso. Son solo berrinches, es catarsis, no es más que otra cosa. No cometamos el mismo error intentando racionalizar nuestros motivos. Estamos encabronados, es normal, es humano.

Jamás he dicho que no tengamos razón. Jamás he manifestado apoyo al creacionismo o algo por el estilo. No, para nada. Como mencioné al principio, yo también soy ateo. Lo que señalo es que la burla y el ridículo son inútiles para obtener buenos resultados de acercar el mundo a ser más racional, más escéptico. Son medios para liberar nuestras frustraciones, nada más. Pero para fines prácticos son fútiles.

¿Qué hacer entonces? ¿Todo está perdido? No, para nada. Propaguemos el pensamiento independiente, primero con el ejemplo, con nuestro ejemplo, seamos escépticos no solo con nuestras fobias, comencemos por nosotros mismos. Luego, hagamos lo posible por inculcar pensamiento independiente en los demás. Si llegamos a tener por nosotros mismos pensamiento independiente e influir en una sola persona más, nuestra labor ha sido importante.

Actuemos como las personas racionales que decimos que somos. Elevemos nuestro intelecto, ayudemos a ser cada día un poco mejores. Controlemos nuestros impulsos, aceptemos nuestros sentimientos, profesemos compasión por los demás. La compasión no es lástima, es voluntad de comprensión. Aceptemos que cuando alguien es muy proclive a la religiosidad es por propia decisión, que ha decidido someter su mente a una idea que para nosotros es absurda, debido a que está haciendo una compra, obtendrá un beneficio emocional, sensación de pertenencia, sensación de seguridad, y nosotros no sabemos que lo ha motivado a tomar esa decisión, y recordemos que también nosotros como personas emocionales tomamos decisiones emocionales.

Es entonces cuando podemos respetar la decisión de alguien más, cuando podemos profesar compasión, cuando podemos de verdad estar en paz. Sin religión. Esa sería la verdadera prueba de nuestro ateísmo.

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Como Salvar al Mundo

Posted by admin on May 03, 2017
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Para salvar al mundo, primero se debe salvar al hombre. Salvando al hombre, salvamos el mundo. El hombre está enfermo, su mal se llama ego, el hijo del miedo. Su contraparte es el amor. El amor salva al hombre, el amor salva al mundo.

¿Simple? No es así. Pueeeees, no tanto. Es difícil amar, debido a que todos tenemos miedos, todos los humanos los tenemos, el miedo nos hace tomar malas decisiones, para alejarnos de aquello que queremos evitar. No hemos evolucionado lo suficientemente rápido, verán, hace solo unos cuantos miles de años, aún estábamos expuestos totalmente: A las condiciones de la naturaleza, depredadores, etc. Luego, el miedo es un instinto de supervivencia y eso era bueno, cuando la tierra no estaba superpoblada, éramos pocos, la expectativa de vida era corta. El miedo alertaba los sentidos para poder sobrevivir.

En la época moderna, tenemos una alta expectativa de vida en la mayoría de los centros con una población densa, acceso a servicios de salud (lo sé, no todos los tenemos y no son perfectos pero esa es otra historia) o por lo menos a la oportunidad de accederlos, pavimentación, transporte, servicios de agua, gas, luz, logística para asegurar el acceso al alimento, etc.

Luego, como ya no batallamos (o al menos muchos de nosotros no) ¿A dónde se va nuestro miedo? A las percepciones. Percepción es realidad, y lo que percibimos como amenaza nos provoca miedo. Actuamos corriendo o peleando, instintivamente, no racionalmente. Actuar racionalmente no se nos da a todos naturalmente, inclusive las personas más inteligentes muchas veces reaccionan por puro instinto.

¿Por qué es así? ¿De dónde viene esto? Viene de las expectativas que tenemos. Mira, estamos acostumbrados desde hace miles de años a asegurar nuestro puesto en la tribu. Está a escalado (no diría que evolucionado, no exactamente) en la sociedad que conocemos. En tiempos ancestrales, si te expulsaban de la tribu, quedabas expuesto, te echaban de la aldea, no tenías protección y algún depredador podía devorarte, no tenías techo, te mojabas, enfermabas, no tenías acceso a herramientas y tu vida pues virtualmente estaba arruinada.

Por eso, tendemos a permanecer en la tribu, y hacemos lo que sea por ello, pues tenemos miedo, en el fondo, a estar solos, pues eso implicaba la muerte. Tememos la muerte, y cualquier cosa que pueda llevarnos a ella: pobreza, enfermedad, violencia.

Por supuesto, nada de esto conocemos o somos conscientes al nacer, nos lo tienen que enseñar. La familia, la escuela, la sociedad, son nuestras tribus que nos ponen las reglas y nos condicionan la permanencia. Sigues las reglas, permaneces en el grupo, aseguras supervivencia. Las reglas son puestas mediante una serie de limitaciones: No corras, no rompas nada, no platiques, no grites, no robes, etc.

Pues bien, que tenemos hasta ahora: Miedo a la muerte, a la exclusión del grupo. Pues esto nos genera más miedos adyacentes: Miedo al qué dirán, miedo a la burla, miedo a equivocarnos. Como tenemos miedo a equivocarnos, no desarrollamos responsabilidad, desarrollamos un victimismo irracional. La mayoría de nuestros esfuerzos se dirigen a mantener un imagen, una máscara, lo más perfecta posible, desde nuestro propio razonamiento, para no tener culpa, para evitar la vergüenza. Todo este esfuerzo nos genera dolor, el cual evadimos con la mentira, creándonos una ilusión y fusionándonos con un apego terrible, a nuestra personalidad, a nuestras ideas, a nosotros mismos, derivando en un egocentrismo inmenso.

La culpa, la vergüenza, la mentira, se vuelven armas, que personas conscientes de esto pero carentes de empatía pueden usar e incluso institucionalizar para mantener el poder y generar lo que llamamos el “status quo”, que las cosas se queden como están, que “no pase nada”. Estas mandan desde el miedo, y, cualquiera que te quiera convencer de algo utilizando el miedo, no quiere un bien para ti. Si, inclusive tu madre, cuando quiere que estudies y consigas trabajo, no quiere un bien para ti, quiere que sobrevivas nada más, no te que te sientas bien, no que seas feliz, y quiere tener la consciencia tranquila, jugar a la segura, asegurar que es una buena madre. Esta actitud paternalista es por demás destructiva.

Entre más tiempo estés expuesto a este ambiente, entre más “veces” apliquen este conductismo psicológico negativo en ti y tu no estés consciente de ellos que hasta lo veas “normal”, más te hundirás en el ritmo hipnótico de la carencia de atención, más fácilmente podrás ser manipulado, por más tiempo permanecerás dormido.

Antes de continuar aclaro que este no es un “rant” contra el sistema, te habla alguien que nunca reprobó un examen, que fue a la escuela, secundaria, prepa, universidad, consiguió trabajo y formó una familia. No soy un hippie, no soy un “desestabilizador” ni tampoco un huerquito que aún no ha vivido y tiene su etapa de “rebelde”. No intento convencerte de nada. Si lo que lees aquí te es de utilidad, por favor, úsalo, aplícalo. Sino, simplemente descártalo. Eso es todo.

¿Qué tiene que ver esto con salvar al mundo? Podrás pensar. Como ya dije, salvas al hombre, salvas al mundo, y al primero que tienes que salvar es a ti mismo. Sé que podrás pensar “Pero sho no necesito ser salvado ché” (si lo dije con acento argentino, que tienen fama de vanidosos, amigos argentinos es sin ofender, si se quieren burlar de mi adelante, probablemente lo merezco de todos modos). Pues bien, existirán personas más sanas a las cuales probablemente todo lo que digo les parezca obvio, que ya sepan todo esto o que simplemente el miedo no les afecte en la misma medida que a todos nosotros, de eso no tengo duda. Sin embargo, un número significativo de ciudadanos no está del todo consciente de ello, pues los miedos nos acarrean problemas que estamos muy ocupados tratando de resolver, como ganarnos la vida, por ejemplo.

Esto viene del miedo a la pobreza, como ya mencioné, uno de los más grandes miedos que he tenido en mi vida, ya que como ciudadano de a pié que siempre he sido, me ha tocado sentirlo muy frecuentemente. El miedo a estar solos puede llevarnos a buscar “el amor” (hay más de un tipo de amor, realmente) y no pelar nada más. Y así, dependiendo de la personalidad, gustos, intereses, educación e instrucción de cada quien, cada uno tenemos un veneno diferente.

Cuando ese venenos es administrado frecuentemente nos apegamos, a las cosas, a las personas, a las actividades, a las ideas, y nos olvidamos de lo demás, pasa a un segundo o tercer plano. Luego, estamos “ciegos” o “dormidos”, durante este lapso, que puede durar toda una vida.

En ese estado de gran apego, de temor al cambio, a equivocarnos, nos cerramos y rechazamos y combatimos o minimizamos al menos toda idea que vaya en contra del marco de razonas que hemos creado para permanecer en ella. Esto deriva en una intolerancia irracional que no respeta ni siquiera los hechos evidentes contrarios a lo que hemos decidido que es la “verdad”. En este estado, no queremos ayuda, no queremos cambiar y nadie nos puede convencer de lo contrario, la razón no vale, pues la decisión fue emocional y ya se tomó e ir en contra de la misma, para nosotros en ese momento y lugar, sería nuestra destrucción. Si, aunque solo sea percibida, así es.

Aquí vemos como personas se aferran a sus creencias, a su ideología, a pesar de las evidencias irrefutables en su contra. Aquí vemos como las personas se aferran a sus relaciones románticas por más peligrosas, dañinas que sean. Aquí vemos como las personas se aferran a sus trabajos, a sus negocios, por más que vayan mal o evidentemente estén tomando una mala decisión. Aquí es donde la razón se pierde, pues es una locura intentar lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.

Entonces lo primero que tenemos que hacer es despertar, abrir los ojos. Para ello el primer paso es querer hacerlo. Si estamos muy cómodos en nuestros apegos, en nuestra ilusión, no vamos a querer hacerlo, pero dentro, muy dentro, atrás de la mente esta nuestro espíritu, nuestra consciencia, que quiere e insiste noche y día en que la escuches.

Entonces tenemos que decidir escucharla. Allí comienza todo. ¿Cómo llegamos a esta decisión?, me preguntarás. Y yo te diré: “Excelente pregunta”. Muchos llegamos por hartazgo, por deseo de superación, porque ya estás cansado de intentar e intentar y nada más no ver los resultados que esperas, y dices “Aquí debe estar algo mal, aquí falta algo”. Es algo muy personal, por que la decisión es personal. La búsqueda de la paz es personal. No puede ser inducida a voluntad. ¿Has escuchado la frase “Tienes que tocar fondo”? Pues a eso se refiere. Hasta que una persona toque fondo, no te escuchará, hasta que no haya decidido cambiar ella misma, no te pondrá el menor interés, por más que sea en por su propio bienestar.

No todos “tocan fondo”. Si una persona ha estado el suficiente tiempo expuesto al ritmo hipnótico de la deriva (o las suficientes veces expuesto a una actividad negativamente adiestradora) sin querer despertar, esa persona no tendrá salvación. Es como un remolino en el mar, si un barco está suficientemente a la orilla, puede salir y salvarse. Pero si pasa cierto punto de no retorno dentro del remolino, está perdido, ya no podrá salir de él y se hundirá, es lo mismo que pasa con las personas.

Estando en un estado “dormido” (más bien aferrado) las personas no te escucharán, pero por supuesto como ya mencioné hay niveles. Hay un nivel de no retorno, pero antes hay niveles. Hemos de tratar con las personas menos “dormidas” por supuesto y comúnmente son las más jóvenes. Entre menos exposición al adoctrinamiento colectivo, más posibilidades de “despertar”, y más voluntad de hacerlo. Hay excepciones, por supuestos, si desde el núcleo familiar constantemente el ambiente es negativo, incluso una persona muy joven puede estar perdida.

Pues bien, entre más nos escuchen las personas, más posibilidades, pero a la gente no le gusta que le digan que hacer, y aplicar conductismo puro, además ser un acto paternalista y condescendiente, traerá consecuencias adversas al sentirse manipuladas las personas. Predicamos pues con el ejemplo, y hacemos accesible material que estimule la creatividad, pro actividad y responsabilidad de la gente, nos abrimos, nos exponemos, nos hacemos ver vulnerables (contrario a lo que hacen las personas egocéntricas) para demostrar nuestra buena disposición. Ellos tomarán el camino por decisión propia, se interesarán en su desarrollo personal, mejorarán sus estados de ánimo, ¡llegarán a brillar!

“Cambias tú, cambias el mundo”, se dice. Bueno, en realidad, cambias tú, cambia tu vecino que quiere cambiar. Si cambia tu vecino, su primo, que quiere cambiar, lo hará. Y su hermano, su tía, su amigo. Si llegamos a ser suficientes, influenciaremos el ambiente, y al cambiar el ambiente, cambiamos las condiciones para todos, podremos aspirar a cambiar nuestra tribu.

Para muchas personas estos es “wishful thinking” es dejárselo al destino. Para nada. Si bien los humanos queremos todo para ya y tendemos a pensar muy alto sobre nosotros mismos, debemos estar consciente que el cambio sólido y permanente requerirá una gran cantidad de tiempo, pues hemos estado sometidos al adormecimiento una gran cantidad de tiempo también.

La pregunta aquí es ¿Que podemos hacer para acelerar el proceso? Punto número uno, ten pensamiento independiente. Punto número dos, promueve el pensamiento independiente en los demás. Para hacer más eficiente el punto número dos, necesitaremos de una estructura, de una organización. Si hacemos una institución es bien fácil corromperla. Los individuos somos flojos y tendemos a delegar las responsabilidades. El objetivo de la estructura debe ser tener accesible material provechoso para ayudar a que las personas se instruyan en el tema del pensamiento independiente.

Entre más grande y eficiente la estructura, alcanzará a más personas, que influenciarán a más y así sucesivamente. El siguiente paso lógico será influir en el ambiente. Si “despiertas” y te comportas diferente, das más valor a las acciones positivas que a las negativas, te olvidas de tu egocentrismo y promueves las actividades humanas positivas, pagando por ellas – sí, con tu dinero, pero también con tu atención, con tu interés, con tus elogios, la gente está ávida de todo esto, y todos tenemos poder de compra, con una moneda o con otra – y penalizamos las negativas retirándoles nuestra atención, apoyo y dinero, por interés propio las personas que luchan por ello modificarán sus comportamientos. Este simple conductismo aplicado básicamente al estilo “galleta o periodicazo” es efectivo, y viniendo de una comunicad general, voltea el sistema de valores y contribuye al cambio positivo en el mundo.

En resumen:

  1. Libérate del miedo, de la vergüenza, de la culpa, del dolor, de la mentira, la ilusión y los apegos (deja de ser tan aferrado y egocéntrico).
  2. Ayuda a los demás a ser libres de miedo, vergüenza, culpa, dolor, mentira, ilusión y apego (se amable, deja de manipular con culpa, deja de burlarte, acepta a las personas, reconoce los méritos, se franco, compasivo, crea vínculos emocionales fuertes e independientes).
  3. Da. Da todo el valor que puedas a la mayor cantidad de personas que puedas.
  4. Se generoso con lo que has aprendido y ponlo al servicio de todos los que lo busquen y accesible a todos los que puedan llegar a buscarlo.
  5. Recompensa la bondad, retira cualquier tipo de recompensa a la maldad y ten cuidado, ya que muchas veces tu mera atención es suficiente pago, aliciente para que esta maldad continúe.
  6. Sé paciente. La paciencia infinita trae resultados inmediatos. Cambiar tu toma tiempo y dedicación. Cambiar al mundo también.

Esto no es tarea fácil. Requiere mucha dedicación, pero existen formas de que el camino sea mucho más simple. Y posteriormente podremos realizar actividades específicas de gran impacto, pues una sociedad ordenada, naturalmente tendrá instituciones ordenadas.

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